Los deportes electrónicos: situación actual en el orden deportivo

El año 2016 ha sido el de consolidación definitiva de los Deportes Electrónicos, y el auge que traía en los últimos tiempos parece ahora imparable. Los datos económicos que maneja esta industria (unos 493 millones de euros en el 2016 según la consultora Newzoo) y la repercusión mediática de sus eventos ha hecho que se rumoree incluso con su posible inclusión en el programa olímpico.

A la par de este crecimiento ha resultado inevitable una consecuente organización de esta disciplina que ha traído la creación de nuevas federaciones y asociaciones deportivas de deportes electrónicos de ámbito Nacional y sobretodo una federación internacional con, cada vez, mayor peso y con un claro objetivo de posicionamiento en el panorama deportivo y olímpico internacional.

Esta Federación Internacional de eSports (IESF), con sede en Corea del Sur y que agrupa actualmente a 49 federaciones o asociaciones nacionales de los 4 continentes entre las que también se encuentra representada España, está trabajando con una comisión formada por jugadores de Deportes Electrónicos para establecer unas reglas internacionales de competición estandarizadas en todos los eSports, ya que éste es uno de los requisitos que el Comité Olímpico Internacional exige antes de que consideren a un deporte como candidato a ser incluido en los Juegos Olímpicos.

El objetivo no es sólo lograr el reconocimiento internacional del Comité Olímpico Internacional, sino que esta actuación está encaminada también a dar legitimidad a los eSports en más países, permitiendo así que los jugadores de Deportes Electrónicos reciban el mismo trato que los deportistas tradicionales. Además otro paso importante que ha dado la Federación Internacional (IESF) es haber asumido el Código Mundial Antidopaje de la WADA (World Antidoping Agency), obteniendo de este modo su reconocimiento oficial como Organización deportiva que ha aceptado el código.

El panorama presentado hace que debamos plantearnos si podemos contemplar los Deportes Electrónicos o eSports como una posible modalidad deportiva con capacidad para constituirse en una Federación Deportiva Española.

Es innegable el auge de los eSports a nivel mundial y en nuestro país. Sin duda como competición y espectáculo pocas dudas ofrece sobre su rendimiento y resultados que genera, los números están ahí para corroborarlo. Está claro que a nivel privado como entretenimiento tendremos eSports para rato y seguramente el fenómeno vaya en aumento. Y como veremos, seguramente, cada vez serán más países los que cuenten confederaciones deportivas de Deportes Electrónicos. Otra cuestión es que éstos alcancen, primero, el estatus de modalidad deportiva y como consecuencia de ello de federación deportiva en nuestro país.

Personalmente soy bastante escéptico de que esto llegue a ocurrir a corto plazo, si bien hay varios apuntes que podrían dar una visión contraria, como la ya dicha proliferación de federaciones deportivas y asociaciones de ámbito Nacional o el posible reconocimiento como modalidad deportiva del Comité Olímpico Internacional.

Sin embargo hay ciertas lagunas en la configuración de los Deportes Electrónicos que son las que hacen tener ciertas dudas, sobretodo en lo relativo a disciplina deportiva y dopaje, más allá de la dificultad que existirá en la determinación de los Deportes Electrónicos como modalidad deportiva, como término genérico, con sus consiguientes especialidades, dependiendo del juego en cuestión.

Recordemos que los deportes electrónicos se juegan en dos ámbitos: uno por llamarlo de alguna manera real o físico y otro el virtual. Por tanto a nivel normativo la regulación de las competiciones no pasa por ser más que una gestión del tipo de competición, bien sea liga o cuadros por eliminación, y en relación al comportamiento de los participantes, es decir la normativa general de conducta deportiva y así está regulado en el reglamento de competición de la Federación Internacional. En definitiva es una regulación de la parte física o real de la competición.

En el ámbito virtual de la competición debemos de tener en cuenta que un juego está regulado por si mismo, por su software y por los algoritmos que haya introducido el programador, ajeno en principio a la normativa competitiva que pueda imponer la correspondiente federación. Es decir, un error de programación puede implicar que el juego penalice o beneficie de forma injusta a uno u otro contendiente. Tampoco está libre este software de sufrir modificaciones deliberadas.

En este sentido la Esport Integrity Coalition (ESIC) ha emitido un informe de diagnóstico de riesgos en los Deportes Electrónicos en el que destacan, precisamente, con mayor índice de riesgo los engaños introducidos a través del software y los ataques online para ralentizar o anular la conexión del rival. Haciendo hincapié en el negocio que existe alrededor de la compra/venta de estas formas de engaño.

En definitiva, ¿se establecerá algún tipo de control a los creadores de los distintos juegos? Hay que tener en cuenta que éstos son unas empresas de programación que desarrollan sus videojuegos con unos claros intereses comerciales y no deportivos, y son los usuarios o las distintas organizaciones las que se organizan alrededor de dicho juego y materializan una normativa que desarrolla una competición. Por tanto, entiendo que sería importante determinar unos estándares de calidad a los programadores o desarrolladores de juegos dirigidos a la competición para que éstos estén homologados por una posible federación deportiva y que impidan, al menos en la teoría, el amaño del software para evitar el fraude deportivo en las competiciones.

Por tanto después de analizar tanto los aspectos favorables como en contra de los Deportes Electrónicos en una posible carrera hacia su reconocimiento como federación deportiva española, nos damos cuenta de que dependerá sobretodo de la presión en primer lugar internacional, a la vista de los pasos que se están dando en este sentido ante el Comité Olímpico Internacional, lo que seguramente influirá de forma trascendental en una posible decisión que pudiera tomar el Consejo Superior de Deportes dentro de su discrecionalidad y por otro lado la fuerza que tenga el grupo o asociación que se aventure con esta solicitud ante el Consejo ya que tampoco parece que a corto plazo se tome algún tipo de iniciativa legislativa del estilo, por ejemplo, de la llevada a cabo recientemente en Francia para la regulación de los Deportes Electrónicos.

De todos modos la mercantilización del deporte a nivel general es un hecho y vistas las cifras económicas que se manejan a día de hoy en el mundo de los Deportes Electrónicos prácticamente cualquier escenario posible puede resultar viable.

 

Ignacio López López
Abogado 

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